Estrategia nacional de desarrollo socioeconómico, inclusivo, bajo en emisiones y resiliente al cambio climático 2050 ELP Panamá.
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Policy
Abstract
La Estrategia nacional de desarrollo socioeconómico, inclusivo, bajo en emisiones y resiliente al cambio climático 2050 Estrategia a Largo Plazo (ELP) Panamá, es una estrategia nacional transversal/multisectorial de Panama para el periodo 2025 - 2050. Su objetivo principal es de proporcionar un plan integral para abordar el cambio climático y promover un desarrollo sostenible hacia el año 2050. La ELP Panamá es un llamado a la acción colectiva para construir un futuro inclusivo, resiliente y bajo en emisiones, integrando justicia social, innovación y conservación ambiental. Su éxito dependerá de la colaboración entre gobierno, sector privado, comunidades y actores internacionales.
La estrategia se enmarca en los compromisos internacionales del Acuerdo de París y busca mantener a Panamá como un país carbono negativo, donde los bosques absorben más CO₂ del que se emite.
El texto presenta el contexto nacional, esplicando que Panamá enfrenta desafíos como la vulnerabilidad climática que consiste en el aumento de temperaturas, cambios en patrones de lluvia, ascenso del nivel del mar y eventos extremos (inundaciones, sequías, incendios); emisiones de GEI, por las que el sector energía (65.5%) y agricultura (20.2%) son los mayores emisores, mientras que los bosques actúan como sumideros clave; desigualdad social: a pesar de un alto Índice de Desarrollo Humano, persisten brechas en educación, empleo y acceso a recursos, especialmente en zonas rurales e indígenas.
La ELP se estructura en cuatro pilares con acciones transformadoras y un conjunto de veinte (20) transformaciones que agrupan más de ochenta y ocho (88) acciones catalizadoras enfocadas en reducir las emisiones de GEI, mejorar los sumideros de carbono, incrementar la capacidad de adaptación al cambio climático y ordenar las cuencas hidrográficas: 1. Bienestar y desarrollo humano: Empoderamiento de gobiernos locales, gestión de desplazamientos climáticos, fortalecimiento de sistemas de salud y educación. 2. Transición energética justa: Energías renovables (90% para 2050), movilidad eléctrica, eficiencia energética y tecnologías limpias. 3. Ordenamiento de cuencas hidrográficas: Conservación de bosques y biodiversidad, restauración de ecosistemas, infraestructura resiliente y gestión de residuos. 4. Desarrollo industrial sostenible: agricultura baja en emisiones, turismo ecológico, innovación tecnológica y diversificación económica.
Las condiciones facilitadoras para la realización de los objetivos de la estrategia conciernen la gobernanza y incluye la coordinación interinstitucional, la participación ciudadana y los enfoques descentralizados; el financiamiento, que requiere la movilización de recursos públicos y privados, fondos climáticos (ej. FONTE, FONAC) y alianzas internacionales; el fortalecimiento de capacidades que se hace por programas de formación, investigación y sensibilización climática; la transferencia tecnológica y la adopción de innovaciones para mitigación y adaptación.
Se implementarán sistemas de Medición, Reporte y Verificación (MRV) para emisiones y Monitoreo y Evaluación (M&E) para adaptación, asegurando rendición de cuentas y ajustes continuos para garantizar Transparencia y Monitoreo.
La hoja de ruta 2025-2050 prevé en el corto plazo (2025-2030) la implementación de proyectos piloto, la actualización de políticas y alineación con las Contribuciones Determinadas (CDN); en el mediano plazo (2030-2040) el scalamiento de acciones, inversiones en infraestructura resiliente y consolidación de la transición energética; y en el largo plazo (2040-2050) la evaluación de resultados, ajustes estratégicos y mantenimiento de la carbono-negatividad.
La estrategia se enmarca en los compromisos internacionales del Acuerdo de París y busca mantener a Panamá como un país carbono negativo, donde los bosques absorben más CO₂ del que se emite.
El texto presenta el contexto nacional, esplicando que Panamá enfrenta desafíos como la vulnerabilidad climática que consiste en el aumento de temperaturas, cambios en patrones de lluvia, ascenso del nivel del mar y eventos extremos (inundaciones, sequías, incendios); emisiones de GEI, por las que el sector energía (65.5%) y agricultura (20.2%) son los mayores emisores, mientras que los bosques actúan como sumideros clave; desigualdad social: a pesar de un alto Índice de Desarrollo Humano, persisten brechas en educación, empleo y acceso a recursos, especialmente en zonas rurales e indígenas.
La ELP se estructura en cuatro pilares con acciones transformadoras y un conjunto de veinte (20) transformaciones que agrupan más de ochenta y ocho (88) acciones catalizadoras enfocadas en reducir las emisiones de GEI, mejorar los sumideros de carbono, incrementar la capacidad de adaptación al cambio climático y ordenar las cuencas hidrográficas: 1. Bienestar y desarrollo humano: Empoderamiento de gobiernos locales, gestión de desplazamientos climáticos, fortalecimiento de sistemas de salud y educación. 2. Transición energética justa: Energías renovables (90% para 2050), movilidad eléctrica, eficiencia energética y tecnologías limpias. 3. Ordenamiento de cuencas hidrográficas: Conservación de bosques y biodiversidad, restauración de ecosistemas, infraestructura resiliente y gestión de residuos. 4. Desarrollo industrial sostenible: agricultura baja en emisiones, turismo ecológico, innovación tecnológica y diversificación económica.
Las condiciones facilitadoras para la realización de los objetivos de la estrategia conciernen la gobernanza y incluye la coordinación interinstitucional, la participación ciudadana y los enfoques descentralizados; el financiamiento, que requiere la movilización de recursos públicos y privados, fondos climáticos (ej. FONTE, FONAC) y alianzas internacionales; el fortalecimiento de capacidades que se hace por programas de formación, investigación y sensibilización climática; la transferencia tecnológica y la adopción de innovaciones para mitigación y adaptación.
Se implementarán sistemas de Medición, Reporte y Verificación (MRV) para emisiones y Monitoreo y Evaluación (M&E) para adaptación, asegurando rendición de cuentas y ajustes continuos para garantizar Transparencia y Monitoreo.
La hoja de ruta 2025-2050 prevé en el corto plazo (2025-2030) la implementación de proyectos piloto, la actualización de políticas y alineación con las Contribuciones Determinadas (CDN); en el mediano plazo (2030-2040) el scalamiento de acciones, inversiones en infraestructura resiliente y consolidación de la transición energética; y en el largo plazo (2040-2050) la evaluación de resultados, ajustes estratégicos y mantenimiento de la carbono-negatividad.
Attached files
Web site
Date of text
Entry into force notes
2025-2050
Repealed
No
Source language
Spanish
Legislation Amendment
No